¿Es moralmente lícito votar a un candidato o partido que promoverá el aborto?

Artículo en Word para bajar: Sobre la licitud moral de votar candidatos favorables al aborto

¿Es moralmente lícito votar a un candidato o partido que promoverá el aborto?

Este artículo está escrito desde la perspectiva de la Ética natural, de manera que no se dirige solo a creyentes sino que es válido para quien reconozca una ética común cognoscible racionalmente.

En el campo político, social y económico los católicos tienen toda la libertad que les da su fe. Son campos con inmensos márgenes de opinabilidad, en los que cada uno piensa y decide cómo le parezca, haciendo uso de su libertad, siempre buscando el bien común. Sólo tienen los límites de la fe y la moral: es la coherencia que deben tener consigo mismo.

La Iglesia siempre ha sido escrupulosamente delicada en este ámbito y nunca indica a quien se debe o no votar. Esto se debe que en este ámbito la línea entre la libertad personal en materia política y la moral es muy finita: y no debe invadir ninguno de los dos campos: ni dejar actuar inmoralmente a los fieles, ni quitarles la libertad que Dios les ha dado.

Como es obvio resulta un deber moral grave conocer la postura de los candidatos sobre los temas morales fundamentales. Sería una omisión importante votar si conocer la opinión de los mismos.

Hay evitar que el apasionamiento político oscurezca el análisis moral del caso, que siempre es concreto (depende candidatos, opciones, tipo de cargos en juego, etc.). No es un cálculo matemático, sino un juicio de conciencia (la conciencia busca discernir la bondad o malicia moral de un acto que va a realizar).

Para justificar el voto a candidatos abortistas, no alcanza con un slogan de campaña del tipo “para no convertirnos en Venezuela”. Ni tampoco, la negación de la posibilidad de la licitud de votar en un caso determinado a un abortista, en el extremo opuesto.

El tema es muy complejo, no puede darse una respuesta válida para todos los casos, pues depende de muchos matices.

Aportamos algunos criterios para el análisis personal.

Daremos cuenta a Dios de las consecuencias conocidas de nuestros votos. Una cosa es que un candidato nos engañe, otra distinta es votarlo sabiendo lo que hará. Esto hace que tengamos que pensar el voto en conciencia, sabiendo que nos jugamos personalmente responsabilidades morales.

Principio general: en principio no es moralmente lícito votar un abortista porque es una clara cooperación al mal.

Ensayo dos explicaciones, una breve y una profunda.

Explicación sencilla.

Votar a un candidato supone –en principio– adherirse a su propuesta, contribuir a que salga elegido para llevarla a cabo, elegirlo como representante propio, de manera que uno participa en la responsabilidad de las cosas que realice con el cargo que consigue con mi voto (está ahí, haciendo eso, gracias a que yo lo voté). El voto me hace “socio” de las cosas que yo sabía que iba a hacer (en este caso, yo sabía que votaría a favor del aborto). Soy además una especie de cómplice necesario: sin mi voto, no sería congresista y no podría votar a favor del aborto. Por tanto, en principio, votarlo equivale a que yo vote a favor del aborto.

Si en mi intención, lo voto compartiendo su postura abortista, ese voto es un pecado mortal. Sin ninguna duda.

Pero si lo votara, rechazando interiormente su postura abortista, por otras razones que me parecen importantes, debería tener motivos muy graves, de muchísimo peso, para que ese voto fuera lícito. Hacerme responsable con mi voto de la posible aprobación de una ley de aborto es una cuestión muy grave.

En caso de que todos los candidatos fueran abortistas, debería votar a quien fuera menos abortista (no sería obligatorio votar en blanco); pero si hubiera uno que no lo fuera, tendría que tener una causa mucho muy grave para no votarlo y votar a un abortista.

Explicación teológica.

Cuando una acción mía –en sí misma buena o indiferente– contribuye a la acción mala de otra persona, estamos ante un caso de cooperación al mal. Es un tema muy estudiado en la Teología Moral.

En la vida profesional y social es frecuente que se den este tipo de casos. Sucede, por ejemplo, cuando el dueño de un supermercado vende bebidas alcohólicas quien se va a emborrachar, ya que está cooperando con su borrachera.

¿Cómo saber si es moralmente lícito o no hacer una acción, que servirá a otra persona para hacer algo malo?

Comencemos dejando sentado otro principio general: tenemos obligación de cooperar al bien y de no cooperar al mal.

Pero podrían presentarse casos en los que tengo que hacer algo bueno a pesar de que otra persona se aproveche de ello para obrar mal. Se trata de una cooperación material al mal que podría ser lícita.

El análisis de la licitud se hace recurriendo al estudio de las acciones de doble efecto (acciones que tienen un efecto bueno y uno malo).

El estudio requiere considerar primero la necesidad que tengo de hacer esa acción: si no hubiera verdadera necesidad de realizar la acción que coopera al mal, no sería lícito hacerla.

En caso de que considere necesario hacerlo, habrá que estudiar cuatro condiciones de licitud:

  • la bondad de mi acción (que no sea mala en sí misma),
  • la conexión entre ella y el efecto malo no deseado (que mi acción no sea la causa directa de la malicia de la acción del otro),
  • mi intención (que sea buena),
  • y la proporcionalidad entre la necesidad de lo que busco y la malicia del efecto malo.

La acción será lícita si tengo necesidad real de hacerla y las cuatro condiciones se cumplen.

Apliquémoslo al caso de votar a un candidato abortista:

En primer lugar hay que descartar mi intención de adherirme a la acción mala de la otra persona. En nuestro caso, si yo votara a un favorable al aborto, porque es favorable al aborto, mi voto es siempre un pecado mortal. No cabe duda.

Pero ¿qué pasa cuando quiero votarlo –no por ser abortista, ya que yo estoy contra el aborto–, sino a pesar de que lo sea, porque me interesan otras propuestas de ese candidato, o me preocupan las consecuencias económicas o ideológicas de que gane otro…?

Estaríamos ante un típico caso de cooperación al mal: yo no quiero el mal que hace el otro, pero de algún modo contribuyo al mismo. Estaría votando a un candidato que me parece bueno y que hará mucho bien, aunque en su plataforma incluya el aborto (que sería un efecto no querido de mi voto). ¿Es lícito hacerlo?

En nuestro caso, supuestas las tres primeras condiciones, el punto clave es el siguiente: ¿hay proporcionalidad entre el peligro de aprobación de una ley de aborto y los motivos sociales, políticos, económicos, etc., que me llevan a querer votar por ese candidato?

1) Riesgo de aprobación de la ley: cuánto más probable sea que se sancione la ley, más graves deben ser los motivos que puedan justificar el voto. Cuanto menos probable sea que se sancione la ley, menos graves deberán ser para poder votarlo. En las décadas anteriores cuando no se trataba el proyecto de aborto en el Congreso, la cooperación era muy remota. Cuánto más probable sea que se trate la ley, más graves deben ser los motivos que justifiquen favorecer a un abortista ganar las elecciones.

2) Proporción entre la gravedad de una ley de aborto y el peligro que quiero evitar votando a ese candidato. Siendo el valor de la vida humana algo tan importante para la sociedad, si bien no puede descartarse que esta proporción sea posible, debería ser motivos de mucha gravedad. El precio de una ley de aborto es un precio demasiado caro a pagar para conseguir otras cosas, por muy buenas que sean.

Otra distinción

También hay que tener en cuenta si estoy votando cargos ejecutivos o legislativos. Ya que debería realizar dos análisis diferentes.

En el caso de elecciones legislativas, teniendo una opción defensora de la vida, no parece que pueda ser lícito votar una lista de candidatos que estén a favor del aborto, porque con mi voto estoy cooperando bastante directamente a la instauración del aborto.

Si la lista de candidatos está mezclada, tendré que analizar quienes pueden ser realmente elegidos.

Es importante recordar que en las elecciones de parlamentarios, tengo obligación positiva de ayudar a candidatos defensores de la vida a llegar al Congreso.

Conclusión

Tengo obligación de velar por el bien común con mi voto, lo que incluye la defensa de la vida.

En algún caso, por motivos graves, podría llegar a ser lícito votar a un candidato abortista.

Y ese caso, la persona que decida votar a un abortista deberá  estudiar mucho como compensa los efectos negativos de su voto a través del corte de boleta, votando diputados y Senadores mayoritariamente defensores de la vida, etc.

La cooperación al mal no es un “permiso” para obrar mal. Surge de la necesidad de hacer el bien, que en alguna ocasión me expone al riesgo de cooperar al mal que no hago, ni quiero, pero no puedo evitar.

Y deberá evitar el escándalo explicando muy bien a los demás por qué hace lo que hace y cómo buscó disminuir los efectos negativos del propio voto.

La decisión en conciencia debe tomarla cada uno, bien estudiado el asunto y meditado en la oración, sabiendo que dará cuenta a Dios de su voto.

Consejos prácticos a partir de lo expuesto:

  1. Conocer la postura sobre el aborto de los candidatos a presidente y vice, gobernador y vice, los dos senadores y los primeros de la lista de diputados, intendente y primeros de la lista de concejales. Votar sin saberlo sería cometer un pecado de imprudencia posiblemente grave. Encontrarás información en cualquier movimiento pro-vida.
  2. En una lista de candidatos a diputados y concejales habrá que ver cuántos candidatos pro-vida y pro-aborto hay en los primeros lugares (quienes entrarían al Congreso con mi voto), para analizar si con mi voto estoy apoyando la vida o el aborto. En cargos legislativos parece más difícil que se de la proporcionalidad que permita la cooperación al mal.
  3. Por ejemplo, votar una lista formada por dos candidatos a Senadores abortistas es pecado grave, porque parece que pueda haber una causa grave que pudiera hacer lícita esta cooperación al mal. Si hubiera candidatos a legisladores pro-vida habría obligación de votarlos.
  4. Pudiendo ser lícita, por una causa grave, la votación de un candidato a presidente que apoye el aborto, no deja de ser recomendable votar en primera vuelta a un candidato pro-vida aunque no tenga posibilidades de ganar.
  5. En caso de decidir apoyar, por una causa grave, a un candidato presidencial favorable al aborto, debería cortar boleta, y votar legisladores favorables a la vida.

A mí personalmente, no me gustaría exponerme a cargar sobre mi conciencia la sanción de una ley de aborto y todas sus consecuencias. Porque como es obvio, los culpables de una ley son responsables de todo el mal que la ley realice.

 

Eduardo Volpacchio
Doctor en Teología Moral
25.6.2019

 

ANEXO

Adjunto la Carta que el Card. Ratzinger envió a los Obispos de los Estado Unidos sobre el tema en junio de 2004.

Se debe tener en cuenta que la carta responde a la situación concreta de Estados Unidos y no puede ser generalizada sin más. Una diferencia de situación importante es que en USA la ley de aborto estaba vigente. Es decir, el voto de un candidato abortista en principio no cambiaría la situación legal del aborto. Es el caso en que en una elección hubiera peligro de que el aborto fuera legalizado, la nota aclaratoria hubiera sido mucho más exigente.

 

Carta del Cardenal Ratzinger a los obispos de Estados Unidos:

Dignidad para recibir la Sagrada Comunión

Principios Generales

  1. El presentarse para recibir la Sagrada Comunión debería ser una decisión consciente, basada en un juicio razonado respecto de la propia dignidad para hacerlo, según los criterios objetivos de la Iglesia, haciéndose preguntas como: “¿Estoy en plena comunión con la Iglesia Católica? ¿Soy culpable de algún pecado grave? ¿He incurrido en una pena (p.ej. la excomunión, el entredicho) que prohíbe que reciba la Sagrada Comunión? ¿Me he preparado ayunando por lo menos una hora antes?” La práctica de presentarse indiscriminadamente a recibir la Sagrada Comunión, simplemente como consecuencia de estar presente en la Misa, es un abuso que debe ser corregido(cf. Instrucción Redemptionis Sacramentum, números 81, 83).
  2. La Iglesia enseña que el aborto o la eutanasia son pecado grave. La Carta Encíclica Evangelium vitae, respecto de decisiones judiciales o leyes civiles que autorizan o promueven el aborto o la eutanasia, declara que existe “una grave y clara obligación de oponerse por la objeción consciente. En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito por tanto obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’” (n. 73).

Los cristianos tienen “una grave obligación de conciencia de no cooperar formalmente en prácticas que, aún permitidas por la legislación civil, son contrarias a la ley de Dios. En efecto, desde el punto de vista moral, nunca es lícito cooperar formalmente con el mal. …Tal cooperación nunca puede ser justificada invocando el respeto a la libertad de otros o apelando al hecho de que la ley civil lo permite o lo requiere” (n. 74).

  1. No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión.

Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia.

  1. Aparte del juicio de un individuo respecto de su propia dignidad para presentarse a recibir la Santa Eucaristía, el ministro de la Sagrada Comunión se puede encontrar en la situación en la que debe rechazar distribuir la Sagrada Comunión a alguien, como en el caso de un excomulgado declarado, un declarado en entredicho, o una persistencia obstinada en pecado grave manifiesto (cf. Can. 915).
  2. Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que lleve a término la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía.
  3. Cuando “estas medidas preventivas no han tenido su efecto o cuando no han sido posibles”, y la persona en cuestión, con obstinada persistencia, aún se presenta a recibir la Sagrada Comunión, “el ministro de la Sagrada Comunión debe rechazar distribuirla” (cf. Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos “Sagrada Comunión y Divorcio, Católicos vueltos a casar civilmente” [2002], números 3-4).

Esta decisión, propiamente hablando, no es una sanción o una pena. Tampoco es que el ministro de la Sagrada Comunión está realizando un juicio sobre la culpa subjetiva de la persona, sino que está reaccionando a la indignidad pública de la persona para recibir la Sagrada Comunión debido a una situación objetiva de pecado.

Nota aclaratoria: Un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia.

Cuando un católico no comparte la posición a favor del aborto o la eutanasia de un candidato, pero vota a favor de ese candidato por otras razones, esto es considerado una cooperación material remota, la cual puede ser permitida ante la presencia de razones proporcionadas.Principio del formulario

 

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Análisis preliminar del proyecto de Código Penal en relación al aborto y el inicio de la vida

Informe de Jorge Nicolás Lafferriere

El 25 de marzo de 2019 el Poder Ejecutivo Nacional presentó en el Senado de la Nación el proyecto de nuevo Código Penal. En este boletín presentamos un primer y rápido análisis del texto en relación al aborto y los delitos vinculados con el inicio de la vida.

1) Descripción de los cambios con relación al Código Penal actual en artículos 85-88:

Desde lo metodológico, el aborto continúa siendo un delito contra las personas y más específicamente contra la vida.

Se modifica la redacción del inciso referido al aborto no punible por peligro para la vida de la madre y se precisa que el peligro refiere a la salud “física o mental”. Actualmente sólo dice “salud”. Este cambio puede interpretarse parcialmente como más restrictivo, pues actualmente el Código Penal sólo habla de la “salud” sin especificaciones. La nueva redacción excluye los supuestos de peligros para la salud “social”, pero explicita los casos de la salud “mental”. Este punto es problemático. Sin embargo, se mantiene la frase referida a que el peligro no pueda ser evitado por otros medios, que ya está en el texto vigente, lo que constituye una restricción importante en este punto. Entendemos que este inciso debe ser interpretado como compatible con la doctrina del aborto indirecto, siempre y cuando no se proceda a realizar un aborto en forma directa y se cumpla las condiciones de tal situación.

Se reemplaza la actual redacción del art. 86 inciso 2 sobre el caso de aborto no punible si el embarazo fue fruto de una violación o atentado al pudor sobre mujer idiota o demente. Se recurre a la expresión más amplia de “abuso sexual”. En este punto, el texto resulta merecedor de las críticas que se formularon en su momento al fallo FAL que significó interpretar el citado artículo 86 inciso 2 en forma amplia y extensiva a todo abuso sexual.

Se incorpora la figura de aborto culposo, es decir, cuando es causado “por imprudencia, negligencia o por impericia en su arte o profesión o inobservancia de los reglamentos o deberes a su cargo” (art. 87.2). Actualmente el CP no legisla este caso como delito.

Se incorpora una norma que permite al juez dejar en suspenso o eximir de pena a la mujer, “teniendo en cuenta los motivos que impulsaron a la mujer a cometer el hecho, su actitud posterior, la naturaleza del hecho y las demás circunstancias que demuestran la inconveniencia de aplicar pena privativa de la libertad” (art. 88).

Se baja el máximo de la pena para la mujer que comete su propio aborto (art. 88), que pasa a ser de 3 años. Habrá que ver cómo se conjuga ello con las disposiciones de la parte general en tanto en el código vigente, si la pena no supera los 3 años, siempre es posible su cumplimiento condicional (art. 26 CP texto actual). Según podemos apreciar el proyecto mantiene ese criterio.

2) Otros textos vinculados con el inicio de la vida

Se incorpora el infanticidio como figura atenuada del homicidio, de modo que según el artículo 81.3, se impondrá prisión de 3 a 6 años, “a la madre que matare a su hijo durante el nacimiento o inmediatamente después, en circunstancias extraordinarias de atenuación”.

Se incorporan tres artículos sobre el delito de lesiones a la persona por nacer (arts. 95 a 97), que sancionan con prisión de 1 a 4 años “al que causare a una persona por nacer una lesión o enfermedad que perjudique gravemente su normal desarrollo o provoque en él una grave afectación física, o mental” (art. 95). En el artículo 96 se contempla la figura culposa con pena de prisión de 6 meses a 2 años o de 6 a 24 días-multa. Y en el artículo 97 se aclara que no son punibles las lesiones a la persona por nacer que sean causadas por la propia mujer embarazada.

En el artículo 100, ubicado entre los delitos por tratamientos médicos no consentidos, se sanciona en forma agravada el hecho de realizar un tratamiento médico sin el debido consentimiento si se trata de “un acto de violencia obstétrica”.

Se incorporan nuevos delitos que sancionan la manipulación genética. El artículo 439 dispone que “se impondrá prisión de 2 a 6 años y 24 a 72 días-multa, al que realizare prácticas tendientes a hacer nacer un ser humano genéticamente idéntico a otro vivo o muerto”. Por su parte, según el artículo 440, se impondrá la misma pena “al que transfiera a una mujer o a un animal un embrión de una especie diferente a la receptora, o formado como consecuencia de fusionar embriones de especies diferentes, utilizando para ello al menos un embrión humano”.

3) Algunos comentarios iniciales

Como todo nuevo código, la valoración de la nueva redacción debe ser hecha considerando todo el articulado, especialmente la parte general. Se trata de apreciar cuál es la política legislativa subyacente para determinar la relevancia que se otorga al bien jurídico de la vida humana y cómo se procura conjugar los otros bienes en juego, como la protección de la maternidad vulnerable y la búsqueda de alternativas para salvar las dos vidas. Así, por ejemplo, en los artículos 95, 96 y 97 se regula lo relativo a las lesiones a la persona por nacer, reconociendo su carácter de persona.

La redacción propuesta para el delito de aborto resulta mucho más acotada en sus modificaciones que anteriores proyectos de modificación del Código Penal.

La ampliación de la redacción del aborto no punible por “abuso sexual” es el punto más cuestionable del proyecto (art. 86.2.2). Se sigue al fallo FAL lo que conlleva una incoherencia del sistema penal con las disposiciones constitucionales y convencionales que protegen la vida desde la concepción y con las otras normas que protegen el derecho a la vida como bien jurídico protegido.

En cuanto a la posibilidad de eximir de pena a la mujer, como potestad del juez (art. 88), algunos penalistas interpretan que esa cláusula puede dar lugar a interpretaciones abusivas que la transformen en una regla de no punibilidad. Otros penalistas discrepan con tal interpretación y consideran que se trata de un supuesto de excepcionalidad, que respeta el carácter de injusto del aborto, pero modera los efectos de la aplicación de la pena en el caso concreto.

La subsistencia de los casos de abortos no punibles y la existencia de protocolos de actuación para tales supuestos, configuran una situación que ha promovido el aborto, ha generado la impresión de que existen casos de abortos “legales” y ha generado las condiciones para una indebida presión sobre los médicos para obligarlos a realizar abortos. El proyecto no trae modificaciones en este punto.

Mis twits sobre el aborto (1)

Comparto por este medio los twists que he ido sacando estos días de debate sobre el aborto en Argentina… como una colección de ideas sobre el tema…

¿Aborto un derecho?

El aborto jamás puede ser un derecho: es la eliminación de un ser humano. La desesperación, situación extrema, angustia… pueden exculpar a una mujer que lo comete, pero no lo convierten en un  derecho: sigue siendo negativo, nunca digno de promoción.

¿Qué discutimos?

Una pregunta ¿estamos debatiendo que exista un derecho a destruir una vida humana?

Términos claros…

Un debate comienza por aclarar los términos del mismo. Quien está embarazada tiene un hijo creciendo en su útero. ¿Alguna duda al respecto?

Otro

¿El aborto, un derecho? ¿Cómo es posible que algo dramático, una decisión tomada muchas veces en una situación desesperada, que destruye una vida humana pueda ser presentado como un derecho?

¿Es posible?

¿Puede haber una contradicción mayor que pretender que el aborto sea un derecho humano? ¿La eliminación de un ser humano indefenso un derecho? ¿Estamos locos?

Aborto e inclusión social…

¿Algo más opuesto a la inclusión social que el aborto? Es la exclusión definitiva de la sociedad de uno de sus miembros, no se le da ni siquiera una tumba para descansar, sino que acaba -con suerte- entre desechos sanitarios.

Otro

La peor de las exclusiones: la licencia para eliminar un ser humano simplemente porque alguien lo declara “no deseado”.

¿Aborto una ayuda a la mujer?

¡Cuántas mujeres son presionadas a abortar por parejas, jefes inescrupulosos, abusadores…! Una legalización, les quitaría el poco margen que tienen en esos casos para defender su libertad de criar a su hijo y salir de la explotación

¿Seguir el ejemplo de países desarrollados?

Países desarrollados tienen aborto… ¿Será que cuánto más dinero y utilitarismo, más materialismo y consumismo tiene una sociedad, menos valora toda vida humana? Los pobres valoran más los hijos que los ricos: compará los testimonios de la farándula y la Villa

Ver para saber…

El debate por el aborto debería incluir la realización de ecografías de mujeres embarazadas en el Congreso para que los diputados puedan ver, en los hechos, de qué están discutiendo.

¿Confundir un ser humano?

Quien justifica el aborto diciendo que se elimina parte del cuerpo de la mujer, confunde un óvulo con un nuevo ser originado de la fecundación. O ignora una cuestión básica de biología o está mintiendo descaradamente para justificar el aborto

Un ser humano…

¿Quién puede decir que no sabe qué es “eso” que saca la mano?

House With The Cute Fetus !! vía

¿Interrumpir la maternidad…?

Una mujer embarazada no va a ser madre, ¡ya lo es! ¿Otorgarle un derecho a eliminar/matar a su hijo? ¿Eso es civilizado? Si tiene dificultades para aceptar a su hijo, lo que necesita es ayuda, no licencia para matar.

Un fracaso como sociedad…

Legalizar el aborto sería el mayor fracaso ante la maternidad vulnerable. Es renunciar a hacer algo por ella y empujarla hacia la eliminación del hijo, dejándola sola con la terrible carga que implica.

¿Cómo ayudamos…?

Ante una mujer embarazada en crisis por su maternidad, la alternativa de la sociedad es darle los medios para superar la crisis, darle licencia para eliminar al hijo, o dejarla sola. ¿Queremos solidaridad, crueldad o individualismo?

Cruel

¡Qué cruel una sociedad que, ante una mujer embarazada con problemas, en vez de ayudarla se lava las manos, y para sacarse el “problema”  de encima, le ofrece eliminar a su hijo!

¿Un problema?

Una mujer embarazada puede tener problemas, pero el hijo nunca es el problema. Necesita ayuda solidaria. El aborto nunca es solidario, sino una manera de lavarse las manos.

¿Una conquista para las mujeres?

La mujer merece algo mejor, más grande, generoso, positivo, amoroso, lindo, solidario… que el aborto.

¿Un problema de salud pública?

El aborto no es un problema de salud pública. Es una crisis moral que sufre una mujer ante la llegada de un hijo inesperado. Una sociedad sana responde con ayuda solidaria para superar la crisis, no con una licencia para eliminar al hijo.

Aclarar el debate

Para la sinceridad del debate: ¿Qué buscan? ¿Despenalizar el aborto (que deje de ser un delito) o declararlo un derecho (como dice la ley presentada, que lo convertiría casi en obligación para el Estado…)? Son dos cosas radicalmente distintas.

Mentiras sobre los números…

Es curioso… en un país donde la gente no cree en las estadísticas oficiales… los medios están difundiendo números de abortos por año… (actividad ilegal de la que no hay estadísticas…) que son exageradamente grandes… y ¡¡¡se las creen!!!

Tantas mentiras…

¡Cuántas falacias! Escuchar a un promotor del aborto decir que quiere que haya menos abortos… Su sistema para reducirlos es facilitarlos, que el Estado se haga cargo y proclamarlo un derecho (¡curioso decir que quieren que un derecho no se actúe!)

Una editorial del diario La Nación…

¿Somos todos iguales o no?

Pareciera que ya no todos los seres humanos somos iguales. Que hay seres humanos que son “menos” humanos, y antes de nacer, no tienen derechos; es más, sería un “derecho” eliminarlos… ¿Esto es lo que queremos como sociedad?

¿Un servicio del Estado?

El aborto ¿un “servicio” que el Estado debe “prestar” a sus futuros ciudadanos y a todos los que sean traídos a morir en el suelo argentino?

¿Promover el aborto?

¿El aborto algo progresista? ¿Una conquista? ¿Un derecho? ¿Algo positivo? ¿Un evento feliz, quizás? Hay quienes lo defienden en términos semejantes ¿nos están tomando el pelo?

¿Una solución?

La eliminación de un ser humano nunca puede ser la solución: ¡es un gran problema!

Por favor, basta de mentiras.
Es agotador escuchar a los promotores del aborto repetir sistemáticamente mentiras, mentiras y más mentiras.

– “Queremos que haya menos abortos” (y promueven todo lo contrario a disminuirlos: facilitarlo, que lo pague el Estado…)
– “No se sabe cuando comienza a ser humano el embrión” (mentira: todos los científicos lo saben)
– “Miles de mujeres mueren” (mentira)
– “Se hacen quinientos mil abortos por año” (otra mentira, insostenible)
– “Tenemos derecho de decidir sobre nuestro cuerpo” (mentira, no es tu cuerpo: tu hijo no sos vos)
– “Queremos aborto seguro para los pobres” (y ¿los pobres también lo quieren?)
– “Los países desarrollados, como Estados Unidos lo tienen…” (y callan que también tienen libre portación de armas… y otras cosas que odian).
– “No estamos a favor del aborto, solo queremos salvar vidas” (y lo declaran un derecho: extraño afirmar que algo que no quieren sea un derecho).
– “Queremos despenalizar el aborto” (cuando lo que proponen es declararlo un derecho)
– “hasta las 12 semanas no es humano” (cuando sí lo es, y lo que quieren legislar es el aborto libre hasta los 9 meses)

¡¡¡Aporten algún argumento verídico!!! y ¡¡¡dejen de mentir!!! Así es muy difícil un debate.
¿Es que no se puede defender el aborto sin mentir?
La verdad, estoy harto de tanta hipocresía y mentira…

Cuando la ideología se impone sobre la ciencia

Ejemplo 1

“Si te amputan un brazo, sus células estarán vivas durante un tiempo. Voy a ser un poco duro: un embrión en el vientre de una madre se parece más a un órgano de la madre que a un ser independiente”

Alberto Kornblihtt, investigador del Conicet y director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias, en diario La Nación, 25.3.18.

¿Puede un científico estar tan ideologizado  para no ser capaz de distinguir una parte del cuerpo humano de un ser humano completo? ¿No es capaz, acaso, de distinguir el todo de la parte? ¿confunde un brazo con un ser humano? ¿sigue siendo científico?

Ejemplo 2

¿Es posible dudar que el ser humano en la panza de su madre sea humano? ¿Nos están tomando el pelo? ¿Cómo alguien puede decir que no sabe qué tipo de vida sea “eso”?

Ver video en un debate

 

Aprendiendo a defender la vida…

En Argentina estamos en pleno debate en defensa de la vida, ante los intentos de declarar el aborto un derecho de la persona, con todo lo que lleva consigo…

En un debate hay que estar preparado para argumentar. Aquí van algunas herramientas.

aborto y derechosHay varios puntos que vale la pena pensarlos bien, tenerlos trabajados, para ser capaces de explicarlos de modo adecuado y convincente.

Se publica mucho sobre el tema, y tenemos que seleccionar lo que más nos interesa. Y aprovechar los argumentos que más nos llegan,convencen, mueven…

Aquí van una serie de artículos que han sido publicados. Iré actualizando esta entrada con las novedades que vayan apareciendo.

Antes unos pocos consejos para defender la vida:

1) El debate comienza en la calle con presencia: es muy importante participar en las marchas que se organicen y animar a quienes les importa el tema a hacerlo. No basta limitarse a reenviar mensajes por Whats App a gente que ya piensa como nosotros.

2) Siempre con caridad y cariño, no discutir, agredir, acusar. Queremos compartir el amor a la vida, no derrotar al enemigo (no tenemos enemigos, no queremos tenerlos). No estamos contra los abortistas, ni feministas radicales… defendemos lo más valioso del mundo: al ser humano, en su estado más indefenso. Y quisiéramos que ellos también entendieran su valor y lo protegieran.

3) Argumentar en positivo con los valores que más peso tienen en la sociedad: defensa de la mujer, derechos humanos, no discriminación, lo que dice la ciencia…).

4) Reconocer que existe un problema. No somos insensibles: sabemos que quien quiere abortar tiene serios problemas que la llevan a pensar en eso. Como sabemos que el aborto es la peor solución, porque no soluciona nada… queremos ayudarla en esta dificil encrucijada.

5) Añadiría prohibido hablar de Dios: la defensa de la vida se basa en el valor de la vida humana y no sólo en valores religiosos. Además del otro lado del debate suele haber no creyentes… que piensan que el aborto es un tema religioso… y no sería bueno confirmarlos en tan errónea percepción.

6) Fundar esta tarea con oración: a Dios sí tenemos que hablarle mucho del tema.

Una vida que tiene derechos y nuestra misma dignidad

Aborto y derechos humanos

No a la cultura del descarte

Aborto, ciencia y religión

El derecho a decidir de la mujer no puede estar por encima de la vida humana

Despenalizar no es la solución

Curas villeros contra el aborto

No descartemos vidas humanas

Porqué decidí no abortar

Otros links añadidos:

¿Cuántas son realmente las muertes por aborto en Argentina?

La solución es acompañar, nunca descartar

Contener, cuidar y perdonar para preservar la vida

El cuidado de la vida vulnerable es la solución

 

Protejamos a las madres vulnerables

Debate sobre el aborto, ¿qué discutimos?

Ahora que en Argentina se viene el debate sobre la legalización del aborto, es hora para entender de qué se trata a fondo, para ayudar a todos a descubrir qué es lo que estamos discutiendo…

no aborto perfil mujer

Dos sitios con películas:   http://abortoyverdad.blogspot.com.ar/
https://abortoyverdad.wordpress.com/

 

Aquí subo un artículo mío de hace unos años…
Para bajar en Word: ¿Qué es en realidad un aborto?

¿Qué es en realidad un aborto?

Una sociedad que acepta el aborto está muy enferma. Hoy en día el lugar más peligroso para la vida de un chico puede ser el vientre de su madre. Si consideramos las probabilidades de supervivencia desde su concepción hasta su nacimiento, con las probabilidades desde el nacimiento hasta los 70 años, nos daremos cuenta que algo realmente malo está pasando. El vientre de su madre puede ser más peligroso que el barrio mafioso más peligroso…

Muchas organizaciones internacionales luchan por reducir la mortalidad infantil –un muy buen trabajo– pero posiblemente la causa más frecuente de muerte infantil no es registrada por sus estadísticas: el aborto.

Se debate mucho sobre el aborto. Es este artículo se desarrollan ideas básicas, elementales, que apuntan a lo esencial del asunto.

¿Qué es “eso”: un embarazo o un niño?

La primera y fundamental idea: Cuando vemos una mujer embarazada, nos damos cuenta de que lo que está creciendo en su vientre es un ser humano. Esto es obvio. No es simplemente un embarazo. El embarazo es un estado, el estado de una mujer que tiene un hijo. El embarazo no significa que una mujer va a tener un hijo, significa que ya lo tiene ahora.

¿Qué es esa “cosa” que hace que la mujer engorde? La ciencia nos dice:

Genéticamente, eso es un ser humano. No hay en absoluto duda sobre esto. Si alguien niega esta afirmación, debería responder la siguiente pregunta: ¿qué es entonces? ¿un conejo? ¿a lo mejor un gusano? ¿quizá una masa informe de células? Debería explicar como algo que no es humano puede transformarse en humano después de un tiempo. La genética nos dice que ese ser tiene 46 cromosomas humanos, que genéticamente pertenece a la raza humana.

Este ser humano está completo. Aunque le esté faltando desarrollo, desde la primera  célula, tiene toda la información genética para crecer: todo está en la primer célula: raza, sexo, órganos, carácter, etc. El tiempo le permitirá crecer, pero genéticamente no cambiará. Desde la primera célula hasta la edad adulta la única diferencia será de edad.

Este ser humano es diferente de su madre y su padre. Si fecundás in vitro un óvulo de una mujer blanca con espermatozoides de un hombre blanco, y lo implantás en una mujer africana, ella dará a luz a un chiquito blanco, mostrando que la africana sólo le ha dado un lugar para vivir y lo ha alimentado. Por tanto, ese ser humano no es parte de la mujer que lo lleva y alimenta.

Este ser humano es único e irrepetible. Su madre puede tener otros hijos, pero nunca puede tenerlo a él de nuevo. Para él existen sólo dos posibilidades: que le den la oportunidad de crecer o que lo asesinen a pesar de su inocencia.

Pero entonces ¿qué es un aborto?

El aborto consiste en la eliminación voluntaria de un ser humano que está creciendo en el vientre de su madre. No se puede definir como “la terminación de un embarazo ” porque esto no es la esencia del acto sino sólo su consecuencia. Es verdad que el embarazo se termina con un aborto, pero sólo porque alguien ha matado al bebé; no hay fin del embarazo sin destrucción del chico. Es un eufemismo hablar de fin del embarazo sin referencia al sistema para terminarlo, es decir el asesinato del bebé. Quienes buscan razones para justificar este homicidio, deberían considerar que este ser humano es inocente, no puede defenderse, ni siquiera llorando, no puede pedir ayuda, sufre…

Por tanto, cuando discutamos sobre el tema del aborto, nuestra atención debe estar centrada en el  chico, porque el punto en discusión es: si permitimos a este chico vivir o no. Otras consideraciones -la situación de la madre, sus problemas, su futuro, si ama o no al chico, etc.- pueden ser muy interesantes y deben ser tenidas en cuenta, pero no se puede centrar la atención exclusivamente en ellas: sería escapar del núcleo de la cuestión. En realidad, estamos hablando de matar a un chico. Pensar en la madre olvidando su hijo es, al menos, estar fuera de foco. Cuando discutas sobre el aborto, no te confundas con argumentos que llevan la conversación fuera del hecho real en discusión: si es bueno o malo matar a un chico en el seno de su madre.

Se puede ver qué es un aborto en el video “Dura realidad” en http://www.hispanicsforlife.org/

Aborto y maternidad

Hay muchas razones por las que un embarazo puede resultar incómodo para una mujer. Pero si ella está embarazada no puede evitar ser madre, porque ya lo es… No es que ella  vaya a ser madre, ella ya es madre de un bebé muy chiquito y simpático que está creciendo en su vientre. El aborto no es un viaje en el túnel de tiempo, no la va a llevar al pasado unos momentos antes de las relaciones sexuales. No va a cambiar el pasado. El aborto no evita el embarazo, solamente mata un bebé. El aborto no salva a una chica de convertirse en madre. Nunca olvides que para mujer embarazada la verdadera alternativa no es “ser madre” o “no ser madre”, sino “ser madre de un chico vivo” o “ser madre de un chico muerto”, porque ella ya es madre del bebé que tiene en su seno.

Diferencia entre aborto e infanticidio

Nadie duda de que el aborto sea la eliminación de un ser humano, porque nadie duda la naturaleza de lo que es eliminado por el aborto. Entonces, la aceptación del aborto implica la aceptación de que el asesinato de un ser humano en cierto estadio de su crecimiento, es una acción lícita. Por supuesto, los partidarios del aborto no defienden la eliminación de un ser humano de cualquier edad, sino sólo cuando éste está viviendo en el seno de su madre y no después. Esta distinción no parece muy coherente porque la única diferencia es estar dentro o fuera del útero. Podemos decir que lo que determina la bondad o maldad de este homicidio es el “domicilio”. Parece ser el único caso en la historia en la que la dirección determina el derecho a vivir o no.

¿Cuál es la diferencia entre el aborto y el infanticidio? ¿La media hora del parto? Si una madre mata a su hijo justo después del nacimiento, cometería un asesinato e iría a parar a la cárcel. Si lo mata media hora antes, el asesinato sería lícito, hasta se hablaría de “maternidad segura”, “derechos reproductivos”, etc. Esta increíble diferencia de evaluación del mismo hecho -la eliminación de un bebito como ejercicio de un derecho o asesinato- en tan poco tiempo no parece ser muy coherente.

La vida humana es sagrada porque es vida humana. Esta es la razón por al que un ser  humano tiene derecho a vivir. Es un derecho absoluto. Todos y cada ser humano tiene derecho a la vida independientemente de su edad, raza, religión, nacionalidad, etc. Cuando se comienzan a hacer distinciones para justificar la eliminación de un chiquito, considerando excepciones o tratando de establecer cuando la vida humana es sagrada y cuando su sacralidad desaparece, el derecho a la vida se convierte en un asunto arbitrario. Una de las cosas más peligrosas que pueden pasar en la sociedad es que alguien se atribuya el poder de decidir qué clase de persona tiene derecho a vivir y cuál no. Hoy el derecho a la vida es negado a los chicos en el vientre de su madre, mañana a aquellos que tienen deformidades o están enfermos, el día de mañana a aquellos que no tienen los ojos azules… La alternativa es clara: el ser humano tiene derecho a la vida o no lo tiene, porque ese derecho no depende de la edad, salud, dinero, energía, capacidades, raza. Es anterior a toda otra consideración, procede del simple hecho de ser humano.

El “precio” de un aborto: ¿hay algún aborto “seguro”?

No debemos olvidar que en un aborto hay dos víctimas: el bebé y su madre. Aparentemente el aborto soluciona un problema de la madre –ella no necesitará cuidar a su hijo porque ha muerto–, pero en realidad le crea un montón de problemas. Oirás hablar de abortos “inseguros” que necesitan ser hechos “seguros”, y por tanto legalizados como si la ley les aportara seguridad. Los promotores del aborto identifican ilegal e inseguro por un lado; y seguro y legal, por otro. Una identificación absolutamente arbitraria. La realidad es que no existen tales abortos seguros porque hay mujeres que mueren a causa de abortos legales, y porque para el bebé siempre es inseguro toda clase de aborto sin distinción de status legal. Veamos algunas de las consecuencias más corrientes de aborto en relación a la mujer:

Consecuencias físicas del aborto. Los riesgos inmediatos son dolor intenso, perforación del útero, excesivo sangrado, infecciones, partes del bebé dejadas adentro, shock/coma, daño de otros órganos, muerte. Riesgos posteriores son la imposibilidad de quedar embarazada posteriormente, pérdidas de bebés, embarazos ectópicos, partos prematuros, enfermedad de la inflamación de la pelvis, histerectomía, cáncer de pecho, etc.

Las consecuencias psicológicas más comunes son sentimiento de culpa, deseos de conseguir un nuevo embarazo, depresión, llanto, incapacidad de perdonarse a sí misma, intensa tristeza y duelo, bronca, insensibilidad emocional, disfunción sexual, baja autoestima, pesadillas, anorexia u otros desórdenes alimentarios, abuso de alcohol o droga, deseos de suicidio, etc.

En Medicina se habla del Post Abortion Syndrome (Mujeres que sufren angustia mental y emocional después de un aborto): “El aborto tiene un doloroso después, independientemente de las creencias religiosas de la mujer, o cuán positivo ella puede haber sentido su decisión de abortar antes del aborto.”  (Vincent Rue, Ph.D. – Psicólogo).

La Dra. Anne Speckhard, en su estudio sobre Post Abortion Syndrome, encontró los siguientes efectos en la mujer:

EFECTOS RELACIONADOS CON EL ABORTO

  • 23% tuvo alucinaciones relacionadas con el aborto
  • 35% percibió visitas del chico abortado
  • 54% tuvo pesadillas relacionadas con el aborto
  • 69% experimentó sentimientos de “locura “
  • 73% tuvo flashbacks de la experiencia del aborto
  • 81% tuvo preocupaciones por el chico abortado

MÁS COMUNES PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO DESPUES DEL ABORTO

  • 61% aumenta su consumo de alcohol
  • 65% tiene pensamientos de suicidio
  • 69% estuvieron sexualmente inhibidos
  • 73% tuvieron flashbacks del aborto
  • 77% experimentó incapacidad para comunicarse
  • 81% experimentó llanto frecuente

Considerá solo la esterilidad: entre el 5 y el 10% de las mujeres que abortan quedan estériles… ¿Te das cuenta del dolor que esas madres sufren por haber matado el único chico que ellas podrían haber tenido?

En esta discusión los defensores del aborto tratan de presentar el tema como una disyuntiva: los derechos de la madre contra los derechos del chico. Y urgen a la opinión pública a apoyar los primeros. No debemos entrar en esta polémica porque la alternativa que presentan es falsa. El aborto daña a la mujer con heridas que durarán toda su vida. Para poner el tema en términos de derechos, podríamos hablar de los derechos de los aborcionistas a hacer negocios con la industria del aborto, contra el derecho del chico a la vida y los derechos de la mujer a la salud mental y física.

Podemos concluir que el aborto es “seguro” solo para el aborcionista que obtiene grandes beneficios económicos del mismo.

Sobre el Síndrome post-aborto ver: http://www.nomassilencio.com/

Las comunes excusas aducidas para justificar el aborto

  1. Los promotores del aborto usan los “casos extremos” -“hard cases”- para justificar el aborto.

Se trata de tres situaciones muy duras: el caso de peligro para la vida de la madre y los casos de embarazo como consecuencia de violaciones o de incesto. ¿Sabés que porcentaje de los abortos se deben a estas razones en los Estados Unidos? Menos del 1%. Impresionante, ¿no es cierto? Moviendo la sensibilidad de la gente con los casos difíciles, abren la puerta para el  aborto libre que es lo que los aborcionistas realmente quieren. En los casos de violación e incesto hay muchas razones para no abortar en defensa de la salud mental de la madre (podés encontrar abundante bibliografía en Internet sobre el tema). Y el caso de riesgo para la vida de la madre con los avances de la medicina, prácticamente no existe. Además, en los casos difíciles la respuesta es exactamente la misma que para el resto de los casos: ninguna razón puede justificar el asesinato de un chico inocente.

  1. Otras veces oímos hablar de anormalidades en el bebé.

Quizás, si el chico tuviera algún defecto o fuera retrasado mental… ¿no sería un acto de piedad abortarlo? En realidad quien piensa así, está diciendo que si el chico no pasa un control de calidad, habría que eliminarlo, no merecería vivir… esto por el bien de la Humanidad, por supuesto. No ser perfecto, no quita el derecho a la vida. Habría que pensar que harías frente un chico de 10 años ciego, paralítico y sordo… ¿lo matarías? ¿Qué diferencia hay entre eso y hacerlo antes de que nazca? Estas circunstancias nos deben mover a querer más a esos chicos. De hecho, todas las asociaciones de chicos con discapacidades están en contra del aborto.

  1. Otra excusa es la existencia de abortos ilegales.

El hecho de que algo malo sea hecho por la gente, no justifica su legalización, y menos todavía la legalización soluciona el problema. Este argumento podría ser aplicado al asesinato, robo, violaciones, contrabando, corrupción, etc., pero nadie lo hace. La triste experiencia de los países que han legalizado el aborto muestra que en todos ellos el número de abortos se ha incrementado como consecuencia de la ley, porque la ley tiene un valor pedagógico: dice a la sociedad qué es correcto. Además aprobar el aborto empuja a muchas mujeres en crisis hacia la solución aparentemente más fácil, algo que ellas después lamentarán toda su vida.

  1. Frecuentemente se oye hablar de «embarazos no deseados».

En primer lugar tendrían que explicar por qué el hecho de que un embarazo pueda sorprender a una mujer, ésta tendría derecho a eliminar al chico y para así reponerse de la sorpresa… Hay un salto muy grande, sin relación lógica.

Por otro lado, este concepto es tan genérico que da lugar a muchos equívocos. Debemos clarificar el término porque embarazo siempre refiere a un chico (no hay embarazo sin chico) y aunque se pueda hablar de «embarazos no deseados», uno no debería hablar de «chicos no deseados», aunque los enemigos de los niños lo hacen. Puede ser verdad que un chico sea inesperado y una sorpresa para la madre, pero si uno aplica el concepto de «no querido» al chico, estamos en problemas. Casi siempre embarazos «inesperados» son seguidos por chicos «muy queridos» (¡quizá nuestra misma madre se sorprendió al descubrir que estaba embarazada con nosotros!)

Veamos tres consideraciones sobre el término.

La consecuencia natural de una relación sexual es un embarazo. ¿Qué otro fin puede tener introducir semen en la vagina de una mujer (porque es lo que dos personas hacen cuando tienen relaciones sexuales)? Una mujer debería saber que después de tener sexo con un hombre puede quedar embarazada (suponiendo que no es estéril). ¿No es ridículo hablar de «no querido» la consecuencia natural de algo que la mujer hizo «queriéndolo»? Entonces, deberíamos concluir que ese embarazo no es tan «no deseado».

Hablar de chicos «no deseados» es  muy peligroso. En primer lugar porque el concepto de «no deseado» no es médico, ni biológico, sino fruto de una decisión personal. Una persona se transforma en «no deseada» sólo cuando alguien lo declara tal. Si fuera correcto eliminar el derecho a la vida de aquellas personas consideras no queridas por alguien, la vida en la sociedad se tornaría muy difícil. ¿Porqué no declarar «no deseada» a una abuela enferma? ¿A un vecino molesto que no permite dormir de noche con sus ruidos? ¿A un cliente que no paga las deudas? ¿A un conductor que me cierra en una curva? Los ejemplos se pueden suceder hasta el infinito. También podría pasar que el bebé que fue muy «querido» durante el embarazo, unos años después se vuelva «no querido» porque en el colegio no le va tan bien como sus padres esperaban y no satisface sus expectativas…

La “aparición” de un chico puede ser “inesperada”, pero cuando está aquí, la única respuesta correcta es brindarle amor y la oportunidad de vivir. Incluso en el caso de una chica que no quiere conservarlo con ella, le debe, al menos, dar el amor de ofrecerle unos padres adoptivos que lo amen. El chico en su vientre no pide demasiado, solo nueve meses de cuidados. Un chico no es una enfermedad, cuando una mujer tiene una gripe porque un virus ha entrado en su organismo, se la cura matando el “intruso” con antibióticos. Pero un chico no puede ser considerado un virus «no deseado» que está atacando la madre.

Por lo tanto, quien no quiera correr el riesgo de ser declarado «no querido» y, por lo mismo, eliminado por otra persona, no debería hablar de embarazos o hijos «no deseados», mejor será hablar de chicos inesperados, y tratar de amarlos como a uno mismo.

  1. Otro caso es el de una chica estudiante que queda embarazada y no quiere perjudicar su futuro académico. No es verdad que tener un hijo le impida estudiar. Deberá quizá interrumpir su estudio unos meses… y después de dar a luz puede continuar sus estudios. Ella debería haber pensado en el asunto antes de tener relaciones sexuales -entonces hubiera evitado quedar embarazada, evitando lo que lo produce- pero ahora que su hijo está viviendo en su vientre, la única decisión humana es darle amor y la posibilidad de vivir. Esperar nueve meses no es demasiado.

Tácticas pro-aborto

Los promotores del aborto no tienen ningún problema en mentir para que cambiar la ley.

No hay que olvidar que en muchos países las campañas pro-aborto han hecho uso de mentiras para conseguir el apoyo de la opinión pública. El sistema ha sido presentar estadísticas inventadas sobre el número de mujeres que morían como consecuencia de abortos “inseguros” (en su esquema sinónimo de ilegal), del número de abortos ilegales que exigirían ser legalizados (¿?) y el porcentaje de gente que apoyaría dicha legislación. En la mayoría de los casos las estadísticas fueron falsas. Para más datos se puede ver el testimonio del Dr. Nathanson (un gran promotor del aborto arrepentido) (http://www.buzoncatolico.org/actualidad/abortocartadeldrbernardnathanson.html).

Confundir el vocabulario.

Los pro-aborto hablan de “salud reproductiva”, “derechos reproductivos, maternidad segura y otros términos similares para ocultar la cara real del aborto.  Nunca hablan de niños ni de bebés, o de las  consecuencias del aborto para la madre, quieren –necesitan– que la gente se olvide de la realidad de lo que es un aborto. Por eso se vuelven locos cuando los defensores de la vida muestran películas o fotos de chicos abortados, porque muestran gráficamente la realidad. Nunca apoyarán planes de adopción, darán ayuda a chicas embarazadas o tratamientos post-aborto porque su objetivo –su negocio– es que aborten cuantas más mejor.

Dicen estar a favor de la decisión (pro-chioce) para presentar con una cara simpática la promoción del aborto, porque nadie quiere ser pro-aborto. Pero, si analizás qué clase de elección promueven, te darás cuenta de que es una elección muy mala: matar a un inocente bebé.

Desviar la discusión a otros ámbitos

Por eso, te dirán que no quiera imponerles tu religión. Pero, ¿quién está hablando de religión? Este no es un tema religioso, es de derechos humanos. No se trata de discutir entre distintas religiones.

Te dirán que respetes su libertad, que si no quieres, no abortes, pero dejes abortar a los demás. Falso, no es cuestión de respeto de libertades, es cuestión de proteger la vida indefensa.

La batalla contra el aborto

Salvar chicos del aborto es una tarea que nos involucra a todos. Nadie puede mirar indiferente, o hacerse el distraído mirando para otro lado. Cuando se matan chicos uno no puede excusarse en la libertad ajena y quedarse tranquilo pensando que yo no los mato.

La batalla de la defensa de la vida humana tiene varios frentes. En general, esforzarse por crear una cultura que ame la vida. En lo operativo concreto, cara al aborto, hay cuatro tipo iniciativas básicas: apoyar las leyes que defienden la vida e impedir las que favorezcan el aborto, ayudar a mujeres embarazados que se encuentran en dificultades, colaborar con los organizaciones que se ocupan de la adopción de chicos, y enseñar a la gente a vivir la castidad, que es la solución definitiva.

Es muy útil ayudar en un movimiento pro-vida: hace que los esfuerzos sean mucho más eficaces, brindan formación, animan, aportan material para propaganda, etc., etc., etc., y, además ¡uno se lo pasa en grande! (me refiero sobre todo a los movimientos de jóvenes pro-vida).

Ayudar a mujeres embarazadas con problemas. “Lo que es bueno,  es bueno; lo que es malo, es malo”. Debemos aplicar esta sencilla proposición al caso del aborto. Tener relaciones sexuales sin estar casado es moralmente malo. Un bebé es siempre bueno. No podemos confundir una acción con una persona. A veces la sociedad puede ser hipócrita: cuando considera normal la vida sexual activa de los adolescentes, y se sorprende de los embarazos de los mismos. No olvidemos en la mayoría de los casos el aborto es consecuencia del miedo, la angustia o la desesperación; y que es buscado como una  vía de escape. ¿Cuántas chicas matarían a sus hijos si encontraran comprensión, ayuda y cariño? Muy pocas. Muchos abortos son consecuencia de presión de la sociedad.

Hay muchas soluciones para el resolver los problemas que el aborto pretende resolver, pero eliminar un chico inocente, nunca es parte de la solución. Los problema son cosas que les suceden a los seres humanos, pero una persona no es un problema. Eliminar un ser humano para resolver un problema personal… no soluciona nada. Sólo crea un nuevo problema: me convierto en un asesino. Busquemos soluciones para los problemas reales -ayuda económica, cuidados médicos, quizá adopción…- ¡Todos los problemas tienen solución!

La solución definitiva al problema del aborto

La principal causa del aborto es la promiscuidad sexual. Y esto no hay quien pueda negarlo. ¿Cómo evitar que se maten chicos con abortos? Enseñando a la gente a vivir la castidad. La prevención real y definitiva al aborto es la pureza: la abstinencia sexual antes del matrimonio y la fidelidad después. Si una persona no está preparada para tener un chico, no debe tener relaciones sexuales. Esto es simple y evidente. Quien no quiera enfrentarte con un embarazo, no debería hacer lo necesario para tener un chico. La abstención del uso de la sexualidad antes del matrimonio es el sistema más efectivo para evitar abortos.

Con frecuencia se oye decir que el camino para luchar contra el aborto es la anticoncepción. Nos dicen que cuantos más anticonceptivos se consuman, menos abortos serán necesarios. Esto parece lógico, pero la realidad muestra lo contrario: las estadísticas dicen que los países con más alto índice de anticoncepción, son los que tienen más abortos.

Esto es así por tres razones:

No hay anticonceptivo que sea 100% seguro. El índice de fallo varía según el tipo de anticonceptivo y la “habilidad” del usuario, pero ninguno garantiza con el 100% no tener un bebé. De manera, que la anticoncepción necesita tener el aborto, como cobertura para el fallo anticonceptivo. De hecho, el 40% de las personas que acuden a las clínicas abortistas de Marie Stopes en Gran Bretaña, culpan del embarazo a fallos anticonceptivos.

Además, muchos anticonceptivos, no conducen al aborto… porque ellos mismos son abortivos. Anticonceptivos sin efectos abortivos son los de barrera -previenen el encuentro del óvulo con los espermatozoides-; y éstos son los que tienen más alto índice de falla. Todos los anticonceptivos hormonales (diferentes tipos de pastillas o inyecciones) tienen además de efectos anticonceptivos -procurar evitar la ovulación y tratar de impedir el ascenso de los espermatozoides hacia las trompas de Falopio-, otro que “cubre” los posibles fallos de los dos anteriores: hacer imposible la implantación del minúsculo ser humano en caso de ser concebido. De forma que tienen un potencial efecto abortivo.

La mentalidad anticonceptiva y el aborto tienen la misma raíz: ver el embarazo como una enfermedad y al bebé como un enemigo que hay que combatir a cualquier precio.

 

NOTA: Podés encontrar abundante material sobre el aborto en http://www.vidahumana.org/ y películas en http://www.provida.es/valencia/videos.htm