Reflexiones en una tarde de elecciones

Providencia de Dios y política argentina.

Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Jesús podría haber añadido, y Uds. hagan con amor lo que les toca hacer…

Hoy hemos votado. Cumplido deberes cívicos. Y rezamos: nos unimos al sacrificio redentor de Jesús en la Misa, muchos hemos rezado el Rosario.

Le damos al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Distinguiendo, sin confundirlos; sin separarlos, sin mezclarlos ni identificarlos. Cada uno en el ámbito que le corresponde y con las lógicas relaciones entre ellos. 

Tenemos que rezar más por los dirigentes argentinos. A todo nivel: político, empresarial, eclesiástico, sindical, intelectual, deportivo.

El fracaso argentino es un fracaso dirigencial. Y es un fracaso de todos, porque no sabemos generar líderes con valores, capaces, audaces y prudentes, inteligentes y con corazón. Íntegros. 

Es el fracaso de quienes no se involucran en la vida social y pública (es mucho más amplio que lo político). 

Y de quienes buscan líderes que defiendan intereses de una parte. De falta de sentido social, de exceso de individualismo. 

El fracaso de una crítica mordaz, que lima a todo el que está arriba nuestro. 

La crisis es moral, se repite una y otra vez. Y es verdad. Es una crisis de virtudes. Humildad, sentido del deber y de la ley, justicia, desprendimiento y generosidad que permita trabajar en equipo… 

Pero también es técnica. Décadas de incapacidad para superar los mismos problemas…

Es la crisis a la que no puede no conducir la viveza criolla (tan aguda para zafar y inútil para proyectar). Que usa la capacidad que se posee para zafar (qué palabra más pobre y egoísta). 

Día de elecciones. Día de oración. Pero no para que Dios solucione los problemas que nosotros no encaramos, no sabemos resolver; o que pretendemos que un líder mesiánico nos resuelva por arte de magia, sin esfuerzo ni sacrificio. La oración no es magia. Dios nos haría daño si supliera con milagros nuestra falta de virtud.

Ser mejor ciudadano y mejor cristiano. Van de la mano.

Tantos conciudadanos nuestros bautizados no tienen idea de su fe.

Tantos cristianos por falta de formación no conectan su fe con su vida. 

Muchos sí la conectan con su vida personal y familiar, pero muy pocos consiguen conectarla con sus deberes cívicos, sociales y políticos. Tantos no llegan hasta allá… Se quedan en una vivencia personal y familiar, sin alcance social…

Cuánto tenemos que trabajar en esto.

Marx no entendía la realidad del cristianismo cuando decía que la religión es el opio de los pueblos. No es verdad, es todo lo contrario… No existe mejor motivación para empeñarse en mejorar el mundo, que la conciencia de que esa entrega es valiosa y meritoria para la vida eterna. No lleva a huir del compromiso social; debería promoverlo.

Qué necesitamos. Líderes cristianos en serio. A todo nivel. Políticos, funcionarios, intelectuales, educadores, empresarios, comerciantes… 

Y para que los haya, es necesario que haya ciudadanos cristianos en serio. De entre ellos salen. Cristianos que conozcan la doctrina social. Que sean capaces de dialogar con todos, que no se encierren cómodos en ghettos cristianos…

Los cuatro padres fundadores de la Unión Europea  -Adenauer, De Gaspari, Schuman y Monet- eran católicos y dos de los cuatro, están en proceso de canonización: De Gaspari y Schuman.

Enrique Shaw dejó la marina fundamentalmente por motivos apostólicos. Se daba cuenta que así podría influir y llegar a mucha más gente… como de hecho fue. Pensó en hacerse obrero, pero bien aconsejado desechó la idea: los obreros necesitaban dirigentes empresariales como él, y no otros obreros como ellos.

En estos días rezamos por Esteban Bullrich. No lo conozco personalmente, pero lo que conozco me hace pedir: Señor danos muchos Esteban Bullrich.

Capaces, íntegros, valientes, comprometidos…

La crisis moral no se supera solo votando bien (algo esencial). También es esencial cultivar virtudes personales y sociales, que son perfecciones morales. Cultura del trabajo. Trabajo en equipo. Solidaridad verdadera, que es la que eleva a la gente, dando formación, capacidades, conciencia de su valor…

Dios espera mucho de nosotros. A pesar de nuestras crisis, tenemos muchos recursos humanos y espirituales. 

La batalla por la defensa de la vida comenzó a unir esfuerzos y trabajar juntos. Hemos comenzado. Queda un largo camino por recorrer. Somos un país joven, tenemos mucho por aprender y madurar. Que la Virgen nos ayude, nos enseñe, nos sostenga para que sepamos perseverar en este empeño.

Hace pocos años leí la que considero una de las mejores descripciones de lo que es el optimismo: la diferencia entre el optimista y el pesimista, más que en cómo ven la botella, reside en que el optimista se empeña por llenarla.

Eso es lo que Dios nos pide. Que nos quejemos menos, que critiquemos menos y que cada día luchemos por amor para llenar la botella. Ponemos en las manos de la Virgen el resultado de las elecciones, el futuro trabjajo y la integridad de los que sean elegidos, y nuestro empeño por cultivar las virtudes que harán que surjan muchos dirigentes como los que necesitamos.

P. Eduardo Volpacchio
Córdoba, 14 de noviembre de 2021

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