¿Preparar para la Primera Comunión a un nieto aunque sus padres no practiquen la fe?

Tengo un nieto de nueve años. Por un cambio de colegio no tomó la Primera Comunión con sus compañeros. Los padres -mi hija y mi yerno- rezan algo, pero no van a Misa  los domingos. Puedo prepar a mi nieto para hacer su primera Confesión y Comunión, pero  para la continuidad y perseverancia dependerá de sus padres … con lo que no veo posible que vaya a ir a Misa. Por otro lado, cuando le propuse enseñarle el catecismo no le vio ningún sentido aprenderlo, no mostró ningún interés. ¿Qué hago? ¿Insisto en prepararlo o dejo que la tome más adelante?

Es muy importante que todo bautizado haga la Comunión aunque no encuentre apoyo en sus padres y sea previsible que después no continuará asistiendo a Misa los domingos. Y no retrasarla para más adelante.

Los sacramentos de la iniciación cristiana -es decir, los que “equipan” al cristiano- son el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Y los tres son necesarios. 

Recibir la Eucaristía es muy importante: incluso en el caso de una persona que no fuera a practicar la fe por el motivo que sea: quien se ha alimentado con el Cuerpo de Cristo aunque sea una sola vez, está en muchísimas mejores condiciones espirituales que quien nunca lo ha recibido. Recibirlo dignamente nos diviniza.

Jesús dijo: “dejen que los niños vengan a Mí”. Hemos de procurar que ningún chico bautizado se vea privado de la Eucaristía por ignorancia o dejadez de sus padres (obviamente siempre que sus padres no se opongan a que lo haga). La fe nos hace confiar que la gracia divina actúa mucho más de lo que vemos exteriormente.

Además hay un motivo práctico muy importante: si un chico hace la Comunión y después no continúa con la práctica religiosa, en el futuro el día que quiera retomar la vida de fe (hasta para comulgar el día de su casamiento), para dar el paso, sólo tendrá que confesarse. Mientras que si no la hace ahora, el día que tenga la inquietud de acercarse a Dios, le será mucho más costoso: deberá comenzar a prepararse para recibir la Primera Comunión, con lo que supone no sólo de asistencia a clases, sino también de vergüenza, etc. 

Por otro lado, en la estima común de la gente, quien ha hecho la Comunión, se considera a sí mismo católico; mientras que quien lo la ha hecho, no sabe bien qué es… No alcanza a tener una identidad cristiana como propia. 

De manera, que te animo a que -si no es posible que asista a la Catequesis de la Parroquia-, lo prepares vos mismo para la Confesión y la Comunión. Será fácil ilusionarlo con recibir a Jesús, ya que para todos nosotros el día de la Primera Comunión es de los días más importantes y recordados de la vida. Incluso puedes buscar algún otro alumno para que no reciba las clases solo (siempre hay chicos que han quedado fuera del “sistema” por algún motivo). Y sin perder la seriedad necesaria para el estudio, es bueno dar un tono de fiesta a las clases: que antes o después tengan algún juego, que tenga algún premio cuando ha estudiado, ver algún video religioso de vez en cuando, etc.

Los abuelos son grandes transmisores de la fe. Dios cuenta con ellos para la educación cristiana de sus nietos.

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¿Ayuno después de comulgar?

Soy profesora y doy clases de religión a niñas de 9 y 10 años. Leí con mucho interés su columna sobre el ayuno antes de comulgar.

He oído de otras profesoras, que es necesario hacer un tiempo de ayuno (10 minutos) después de comulgar. Me preocupa porque mis alumnas tienen una liturgia de comunión, antes de su recreo y apenas salen de la capilla comen su colación o van a almorzar. ¿Es correcto hacer esto o convendría cambiar la hora de comunión para que las niñas reciban el cuerpo de Cristo con el mayor respeto posible?

Como bien apuntás, hay un precepto de ayunar una hora antes de comulgar, pero no lo hay para después.

Ahora bien, lo importante es con la reverencia con la Eucaristía, y el aprovechamiento que hagamos de la Comunión: sacarle el jugo al maravilloso rato en que nos convertimos en auténticos templos de Dios, ya que Jesús está físicamente unido a nosotros: para adorar, llenar de amor, llenarnos de su amor, pedir (nunca Dios Padre nos mira mejor, que cuando ve a Cristo en nosotros), reparar, identificarnos con El, purificarnos con su presencia, y un largo etcétera. Son momentos sublimes.

¿Cuánto tiempo está Jesús físicamente en nosotros?

La Teología nos enseña que la presencia de Jesús en la hostia dura mientras se conservan las especies sacramentales. De manera que si el vino se avinagra, deja es estar el Señor presente en el cáliz; y lo mismo sucede cuando la hostia se descompone.

Esto ocurre cuando comulgamos: la presencia física de Jesús en nosotros dura lo que duran las especies sacramentales, y no solamente el tiempo en que tenemos la hostia en nuestra boca.

Te aclaro un término teológico:  llamamos especies sacramentales a la apariencia de pan; ya que como sabemos después de la consagración ya no es pan: donde había pan, está Cristo; pero queda la apariencia de pan. Bueno, cuando esta apariencia se desvanece, cesa la presencia eucarística de Cristo. Lo mismo ocurre en la especie de vino.

Por eso, siempre se ha recomendado, permanecer piadosamente rezando un rato después de comulgar. Se suele estimar que esa presencia dura en nosotros unos diez minutos.

Por tanto, tu preocupación es muy buena: sería bueno ayudar a esas chicas a vivir con mucho amor ese rato en que Jesús nos pertenece de modo tan especial, a ser muy buenos anfitriones de su visita. Y para ello rezar y no salir inmediatamente de comulgar, distraídamente a comer un caramelo o un sándwich teniéndolo a Jesús con nosotros.

Recibí la Confirmación sin confesarme ¿qué hago?

– Estuve leyendo su página porque necesito saber qué puedo hacer. Resulta que recibí la confirmación y no me dio tiempo a confesarme con el sacerdote. Así que comulgué sin estar en gracia. Me sentí presionada a hacerlo y ahora no se qué hacer estoy muy arrepentida de lo que hice. Al al leer su página supe que es muy grave lo que hice. Dígame si puedo hacer algo al respecto me siento morir. Ayúdeme por favor..!!!!!

Primero te diría que estés tranquila. Evidentemente no hiciste bien: tendrías que haberte confesado antes de la Misa de confirmación (hay que preveer…, hacer las cosas con tiempo), pero no sólo para  poder comulgar sino para recibir la Confirmación en estado de gracia.

Es importante que sepas, vivas y enseñes a los demás la necesidad de recibir los sacramentos en gracia (todos: la Eucaristía, la Confirmación, el Matrimonio, el Orden Sagrado, la Unción de los enfermos -la excepción son el Bautismo y la Confesión, ya que dan o recuperan la gracia perdida). No hacerlo así es usar mal de la gracia divina, lo que constituye un sacrilegio.

Hemos de mirar el pasado para pedir perdón y sacar experiencia, y nada más (arrepentirse de las cosas mal hechas es muy bueno, insultarse a uno mismo no sirve para nada: Dios quiere que le pidamos perdón humildemente, no que nos maltratemos a nosotros mismos).

Pero no tengas miedo, ya que todo tiene arreglo. Ante cualquier pecado, no te amargues, sino que acudí a la misericordia de Dios que es infinita: la encontrarás en el sacramento de la confesión (entre los pecados a confesar obviamente tendrás que incluir el haber recibido la Confirmación y la Comunión sin estar en gracia).

Te explico brevemente que pasó con el sacramento de la confirmación que recibiste: al recibirlo en pecado, lo recibiste válidamente (es decir, no hay que repetir la confirmación: estás confirmada) pero ilícitamente (cometiste un pecado al recibirlo así, y no recibiste la gracia que da el sacramento, ni la infusión del Espíritu Santo). Cuando te confieses la gracia de la confirmación “revivirá”: al sacar el obstáculo que te impedía recibir la gracia -el pecado-, recibirás la gracia del sacramento de la confirmación.

¿Sacerdocio femenino?

  • ¿Por qué las mujeres no pueden cumplir el rol de sacerdotes?

Jesucristo nos consiguió la salvación (que no sólo es el perdón de los pecados, sino sobretodo la vida divina) y nos la concede a través de unos ritos sensibles a través de los cuales la gracia llega a nosotros: los sacramentos.

Como instrumentos divinos de la gracia, fueron instituídos por Él personalmente: nosotros podemos rezar, pedir, interceder, pero no podemos “producir”  la gracia (que es una participación de la vida divina).

La Iglesia los administra, pero no puede crear nuevos, ni cambiar lo esencial de los que Jesús instituyó. No puede bautizar con agua con detergente (interpretando que significaría mejor la limpieza que el agua sola), no puede consagrar pan de arroz para los celíacos, etc.

Este es el motivo principal por el que la Iglesia no puede ordenar mujeres: Jesucristo instituyó el sacramento del Orden y consagró sólo varones. La Iglesia no puede cambiar eso.

A otro nivel, podemos pensar motivos de conveniencia (que no serían determinantes, ya que Jesús podría haber ordenado mujeres; y si lo hubiera hecho la cosa sería distinta: como si hubiera consagrado leche en lugar de vino).

El sacerdocio realiza una especial identificación con Cristo para “impersonarlo” (es decir, para actuar en persona suya: es mucho más que representarlo, es “ser” Cristo). Siendo que Jesús es varón, un varón es más signo de su presencia por serlo.

Juan Pablo II publicó la  Carta Apostólica  Ordinatio Sacerdotalis, dando por cerrado el tema:
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/apost_letters/documents/hf_jp-ii_apl_22051994_ordinatio-sacerdotalis_sp.html

Ses puede encontrar una explicación más detenida en:
http://www.apologetica.org/ordenacion_mujeres.htm

El dolor de perder varios embarazos y la salvación de esos chicos

Nosotros perdimos cinco bebes de semanas pues se morían en mi vientre, fue algo muy doloroso y conflictivo interiormente, porque yo anhelaba tenerlos, sin embargo los perdía, y cuando me volvía a quedar embarazada sentía un conflicto por que no quería volver a perderlos. Ahora yo me pregunto donde están pues solo pude bautizar al último, pues antes no sabía que cualquiera puede hacerlo en caso de urgencia en ausencia de un sacerdote.

La doctrina católica enseña dos cosas al respecto:

1) que los niños que mueren sin el bautismo no pueden ir al infierno porque no tienen pecados personales.

2) Que el único medio que la Iglesia tiene para perdonar el pecado original, es el bautismo.

Armonizando estas dos verdades, tradicionalmente muchos teólogos solían resolver la cuestión diciendo que los niños que morían si el bautismo no iban ni al cielo ni al infierno, sino a un lugar de felicidad natural, pero sin visión de Dios, llamado limbo. En la revelación no había nada que sustentara esta opinión; y nunca fue un dogma de fe, sino un explicación común en muchos teólogos.

El Papa Benedicto XVI encargó a la Comisión Teológica Internacional que estudiara el tema. Las conclusiones de la Comisión son que no hay nada en la revelación que permita sostener la existencia del limbo. Y que, si bien el único medio que la Iglesia conoce para el perdón del pecado original es el bautismo, eso no significa que Dios no pueda perdonarlo.

De manera que confiando en la misericordia de Dios, la Iglesia puede esperar que los niños que mueren sin bautismo vayan a cielo.

Si bien no tenemos datos revelados para confirmar esta enseñanza, tampoco hay datos revelados para rechazarla. Y es la que parece más coherente con la misericordia de Dios.

De manera, que puede consolarse sabiendo que sus hijos están en el cielo. Es más, teniendo en cuenta que los padres tienen hijos cara a la vida eterna (no sólo para esta vida que pasa, sino sobretodo para la definitiva), con esos hijos están seguros de que han alcanzado la gloria para los que los tuvieron: los otros dos tendrán que “remar” para alcanzarla (como todos nosotros).

Incluso pueden pedirles cosas a sus hijos, sabiendo que pueden interceder por Uds. delante de Dios. Una persona en el cielo, tiene mucha más madurez de la que podamos tener en la tierra, independientemente de la edad  en que haya muerto.

Puede encontrar el documento  en la página de la Santa Sede: La esperanza de salvación para los niños que mueren sin Bautismo