- En nuestra relación de amor con Dios ocupa un lugar importante el ofrecimiento de todo lo nuestro a Dios. Pero, a veces a uno le puede surgir la duda: ¿Qué sentido tiene ofrecer cosas a Dios? ¿Qué puede hacer Dios con lo que yo le ofrezco? ¿qué gana? ¿para qué le sirve? En definitiva…
¿Qué sentido tiene ofrecer cosas a Dios?
- En nuestros días muchos no entienden el sentido de la mortificación cristiana. Se preguntan si no será masoquismo, si en realidad no es algo de tiempo remotos ya superados… Pero al mismo tiempo se sacrifican y “mortifican” voluntariamente por cosas terrenas (dinero, trabajo, deporte, estar flacos, etc.).
¿Tiene sentido la mortificación?
- El amor a Dios también se muestra en el cuidado de la urbanidad de la piedad. Se llama así a lo que en las relaciones sociales llamamos reglas de buena educación, de cortesía, de buenos modales.
- Sobre la necesidad de reconocer nuestras culpas y pedir perdón:
- ¿Cada cuanto confesarse? Una pregunta interesante, de cuya respuesta dependerá en parte la marcha de la propia vida espiritual. Sobre la necesidad de la confesión frecuente:
- ¿Qué sucede cuando perdonamos? ¿Hacemos un favor a quien nos ha ofendido? Y ¿qué es realmente pedir perdón? ¿una trampa para zafar de las consecuencias negativas de nuestras acciones? Una reflexión sobre qué es pedir perdón y perdonar: