- Los católicos cada semana celebramos nuestra redención: el domingo. Y lo hacemos “viviendo” personalmente -de un modo sacramental- los hechos que nos salvaron.
Encontramos católicos que van a Misa todos los domingos por amor y otros por obligación; algunos que van de vez en cuando y otros que en ocasiones extraordinarias. Ante tanta diversidad de vivencia de la Misa en natural que nos preguntemos ¿qué sentido tiene ir a Misa? ¿para qué vamos?
¿Por qué ir a Misa el domingo?
- ¿Qué pasa si no vamos a Misa un domingo, sin que medie una causa grave que nos dispense? ¿Es acaso pecado? ¿Qué tipo de pecado?
¿Es pecado faltar a Misa el domingo?
- ¿Qué pasa si la Misa no me dice nada? Si me aburro, si no siento nada. ¿Es verdad que tengo que obedecer a mis sentimientos? ¿Es falso ir a Misa sin sentirlo? ¿La falta de sentimientos justifica mi inasistencia a Misa?
- ¿Cómo conseguir el perdón de mis pecados? ¿Necesito de un hombre para que Dios me perdone?
¿Por qué me tengo que confesar con un cura?
- Cuando los hijos se resisten a ir a Misa el domingo, ¿qué deben hacer los padres? ¿Es razonable obligarlos a asistir?
¿Obligar a los hijos a ir a Misa?
- ¿Debo confesarme antes de comulgar? ¿En qué casos? ¿Puedo comulgar si tengo conciencia de un pecado mortal? ¿El sacerdote puede “darme permiso” para hacerlo? ¿Qué es un sacrilegio?
- La disciplina del ayuno previo a recibir la Comunión ha cambiado el siglo pasado un par de veces. ¿Cómo es ahora? ¿Qué sentido tiene? ¿Debo dejar de comulgar si no cumplo la hora de ayuno? ¿Cuántos minutos tiene la hora de ayuno eucarístico?
- Bautismo y la Confirmación son dos sacramentos en los que nos acompañan padrinos. ¿Qué condiciones debe cumplir quien quiera asumir este papel?
- ¿Cómo comportarse en la Iglesia y en los actos de culto?
- ¿Con qué frecuencia es conveniente confesarse? ¿Tiene sentido confesarse de pecados veniales?